Tres meses después, el caso de los “riferos” sigue rodeado de rumores sin confirmar

Familiares de los “riferos digitales” aseguran que es falso que hayan sido sentenciados a penas de entre ocho y 30 años de prisión. Sin embargo, las autoridades siguen sin confirmar el estatus legal de estas personas. Solo Diosdado Cabello se pronunció en marzo sobre el tema.

Los rumores van y vienen alrededor del caso de los riferos digitales Brayan Lucena, Cruzangelo Pasquale y Yeimmy Rodríguez. En marzo trascendió, de manera extraoficial, la información sobre sus detenciones. Ahora se habla de supuestos traslados desde El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), hacia otros centros de reclusión a las afueras de Caracas, así como de presuntas condenas que oscilarían entre ocho y 30 años de prisión.

Todo sigue siendo un rumor. Hasta ahora, ninguna de estas informaciones ha sido confirmada por las autoridades ni existe registro alguno en el buscador de decisiones del Tribunal Supremo de Justicia. Mientras tanto, sus familiares aseguran en redes sociales que esas versiones son falsas.

Un detalle que sí coincide es que, el 4 de junio, la organización no gubernamental Foro Penal pudo confirmar que hubo traslados desde El Helicoide. Sin embargo, se trató de 90 presos políticos enviados a otras cárceles.

“Nada de lo que dices es cierto”

“Él no tiene ninguna sentencia, está bajo proceso de investigación”, escribió en Instagram Ciscoh, un cantante cercano a Brayan Lucena, en respuesta al rumor de una posible condena de 30 años contra el joven. De igual forma, Ricardo Ramírez, quien se identificó en redes sociales como su mejor amigo, aseguró que este “ni siquiera se encuentra en juicio”.

En la misma línea, Keily Lucena, hermana de Brayan Lucena, desmintió la información al comentar “nada de lo que dices es cierto” en un video publicado por una creadora de contenido que habló sobre la presunta sentencia.

Desde La Crisálida

Durante estos días ha circulado en redes sociales una supuesta fotografía de Yeimmy Rodríguez, en la que aparece vestida con franela y pantalón verde claro, el mismo uniforme que lucen algunas reclusas del Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, adonde supuestamente habría sido trasladada.

La promoción del negocio de rifas de Rodríguez llegó a tener una valla gigante frente a la autopista Francisco Fajardo (ahora Gran Cacique Guaicaipuro). Tras la presunta detención, la estructura fue desmontada rápidamente.

El abogado Arturo Álvarez explica que este tipo de procesos suelen ser “complejos”, por la cantidad de pruebas que deben incorporarse al expediente. Entre ellas menciona experticias contables, allanamientos, testimonios e informes bancarios, entre otras pruebas de oficio. Por ello, estima que un juicio de esta naturaleza podría tardar, como mínimo, seis meses en comenzar, o incluso hasta un año. Asimismo, señala que la pena dependerá de la cantidad y gravedad de los delitos por los que estén siendo procesados.

Los “riferos” estarían siendo investigados por legitimación de capitales, asociación para delinquir, entre otros cargos. Además, circulan versiones según las cuales Lucena y Pasquale fueron trasladados a la cárcel de Yare II.

“Ninguno de los riferos tiene sentencia”

“Mi hijo y ninguno de los riferos tienen una sentencia (…), ellos estaban bajo un proceso de investigación y aún no existe ninguna condena”, aseguró el 7 de junio Therex Castillo, madre de Cruzangelo Pasquale, desde su perfil en Instagram.

En un primer momento, Angelo Pasquale, padre de Pasquale, aseguró que Castillo también había sido detenida. Sin embargo, todo indica que fue liberada poco tiempo después.

Rodríguez, Pasquale y Lucena eran creadores de contenido conocidos por organizar rifas a través de redes sociales, en las que ofrecían premios de alto valor, como motos, vehículos, dinero en efectivo y apartamentos equipados. No obstante, el 20 de marzo comenzaron a circular rumores sobre sus supuestas capturas a manos del Sebin.

Desde Europa

Estas especulaciones también alcanzaron a otros “riferos”, entre ellos Narbis Junior, cuya cuenta de Instagram, que para entonces era @ganaconnarbis, dejó de estar activa casi de inmediato, al igual que su plataforma de apuestas ganaconnarbis.com.

A diferencia de otros “riferos”, Junior reapareció a finales de mayo, ahora bajo el nombre de @narbisjunior en Instagram, donde publica videos que sugieren que se encuentra en Europa y en los que suele invitar a sus seguidores a ganar dinero mediante juegos en línea.

Quienes continúan con las rifas digitales son perfiles mucho más modestos, no solo por los premios —que ahora consisten en sumas de dinero más bajas y vehículos usados—, sino también por su alcance. La mayoría son “influencers” con menos de 100 mil seguidores y pocas interacciones en sus publicaciones.

En abril, el equipo de La Gran Aldea monitoreó 35 perfiles de “riferos digitales”. Al menos la mitad continuaba organizando sorteos. El resto había cesado las rifas desde mediados de marzo, fecha en la que presuntamente comenzaron las detenciones. Otros perfiles permanecían completamente inactivos, como ocurre con @alerifas, quien también habría sido detenido.

De forma extraoficial se habla de hasta 180 personas detenidas por vinculaciones con estas prácticas en internet.

El único pronunciamiento oficial

Hasta la fecha, el único pronunciamiento gubernamental sigue siendo el de Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, quien aseguró que los cuerpos de seguridad están investigando esta práctica en redes sociales. Además, no dudó en vincular estas rifas con el lavado de dinero proveniente de mafias del narcotráfico.

“¿De dónde sacan la plata para comprar esa camioneta?, ¿cómo pagan eso?, ¿y los impuestos? (…) Es una lavadora de dinero, dinero sucio, seguramente vinculado a mafias de narcotráfico (…) Nosotros estamos investigando, el que quiera chillar, que chille”, declaró el 25 de marzo durante su programa Con el Mazo Dando.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.