
Lo escribió César Zumeta
¿Puede un artículo escrito en 1907 ayudar a entender la Venezuela de hoy? César Zumeta reflexionó sobre el significado de la Estatua de la Libertad, el papel de Estados Unidos en América Latina y el cambio de una esperanza compartida a una creciente desconfianza. Más de un siglo después, sus palabras vuelven a abrir un debate que sigue plenamente vigente.
En 1907, con motivo del vigésimo primer aniversario de la inauguración de la Estatua de la Libertad en Nueva York, César Zumeta escribió un artículo cuya lectura les viene al pelo a los venezolanos de la actualidad. Fue publicado en La Semana de Nueva York, el 14 de agosto de 1907, y recogido en la imprescindible Antología del pensamiento político venezolano del siglo XIX, editada por la Presidencia de la República en 1961. Como comprobarán de seguidas, es un escrito que conviene leer para entender lo que hoy sucede en Venezuela debido a la intervención de los Estados Unidos en asuntos cruciales del control político.
Para empezar, el artículo refiere el significado que tuvo la inauguración del monumento. Veamos:
Fue un día de fiesta para la humanidad. Un estremecimiento de orgullosa responsabilidad recorrió los Estados Unidos, porque ese día Francia, a nombre del género humano, señalaba el vestíbulo de esa pujantísima democracia como el sitio más adecuado entre todos los del planeta para erigirle altar a la divina redentora. La tierra entera volvió los ojos al ara que consagraban los hijos de la Revolución y los compatriotas de Washington; con recelo los tiranos, con alborozo los pueblos.
Después vuelve sobre unas palabras del francés Lesseps pronunciadas durante el acto frente a la estatua. Lesseps fue el artífice del canal de Panamá y celebró entonces las promesas de libertad que se avizoraban bajo la protección de la administración estadounidense. Así lo cita Zumeta:
Adiós hasta Panamá, en donde las treinta y ocho estrellas de la Unión norteamericana flotarán junto a la bandera de los Estados independientes de la América ibera, y constituirán en el Nuevo Mundo, para bien de la humanidad, la alianza pacífica y fecunda de las razas anglosajonas y latinas.
Pero agrega, desde la atalaya de su tiempo:
Las brisas de la bahía de Nueva York, consagrada en santuario de la libertad, llevaron a los ecos la palabra de civilización y de paz del ilustre anciano. ¡Veintiún años! Y a tal punto han cambiado las corrientes de la historia, que hoy una fiesta análoga sería desacato y provocaría la indignación y el asombro de los pueblos. España expulsada de los mares americanos; sus islas, colonias y dependencias, de los Estados Unidos; Panamá, una bandera más bajo el estrellado pabellón del Norte; el canal, tan lejos de su conclusión como entonces, territorio de Norteamérica, y un presentimiento de servidumbre asombrando a todo un grupo de ensangrentadas naciones latinoamericanas.
El autor concluye hablándole a la estatua:
¡Oh, Miss Liberty! El gobierno de Washington, en vista de lo deteriorada que estás, ha decretado una suma para que te limpien el orín que te corroe y deforma, y otra vez luzca plácido tu rostro y sin mancha tu ropaje. ¡Oh, Miss Liberty!, que apareces coronada de espinas y eres, sobre el ara olvidada, colosal refugio de murciélagos y búhos. ¡Oh, Miss Liberty!
Refugio de muchos otros animales deleznables, diríamos hoy sin temor a equivocarnos, aunque quizá con una prosa distinta, más ajustada a los tiempos y a los desafíos de la actualidad.
Para quienes no lo sepan, que deben de ser numerosos, César Zumeta fue un importante pensador venezolano, uno de los portavoces más destacados del pensamiento positivista. Trabajó con José Martí y con Juan Antonio Pérez Bonalde hacia finales del siglo XIX. Le debemos textos de trascendencia, como El continente enfermo, La ley del cabestro y Las potencias y la intervención en Hispanoamérica. A partir de 1910 fue un burócrata cercano a Juan Vicente Gómez, quien jamás se hizo problemas con la injerencia de los Estados Unidos en la política de Venezuela. Al contrario, el dictador hizo espléndidos negocios bajo su amparo.
The end.