
La Odisea: lo que esperamos de nuestros artistas
Christopher Nolan y Wes Anderson hacen películas completamente distintas, pero hoy reciben críticas muy parecidas: ser demasiado fieles a sí mismos. Este texto explora qué esperamos realmente de los artistas, por qué el cine autoral parece incomodar cada vez más y cómo terminamos confundiendo identidad con defecto.
Christopher Nolan y Wes Anderson no podrían ser directores más distintos. Nolan dirige películas secas y serias, llenas de tramas complicadas que apuntan alto, y exprimen los efectos prácticos más impresionantes de cualquier director de “blockbuster” moderno. Wes Anderson, en cambio, crea casas de muñecas, profundamente planificadas, trayendo al cine visiones caricaturescas de personajes en relatos “old school” lidiando con tópicos bastante “literarios”. Sin embargo, a estos directores los unen ciertas características. En primer lugar, un énfasis en las figuras paternales, y en particular los padres. Los protagonistas de Nolan siempre tienen alguna suerte de énfasis en sus padres, o de ellos mismos en su rol como padres. Tiene una gran lógica que Nolan esté dirigiendo una nueva adaptación de “La Odisea”, estrenada este verano, pues es un relato de un padre queriendo volver a su familia. La paternidad también le fascina a Anderson, con su última película, “El Esquema Fenicio”, acerca de un padre que aprende a ser mejor persona con la ayuda de su hija. Otro detalle que vincula a Nolan con Anderson es su fijación en los efectos prácticos. Al comparar la estética de ambos directores, parecería que no tienen nada en común, pero en realidad, ambos directores no dependen de los efectos de computadora, y tienden a tratar de hacer todo lo más práctico, lo más real, posible. Para Nolan, esto se manifiesta en que las explosiones en sus películas tienden a ser de verdad. Para Anderson, que está trabajando con maquetas en vez de con paisajes generados con efectos digitales. Son resultados completamente distintos, pero ambos vienen de una fijación similar en lo “real” sobre lo digital. Hay otro elemento que vincula a Nolan con Anderson, y es la forma en la que la discusión cultural los trata hoy en día.
Una reacción bastante popular al trailer de “La Odisea” de Christopher Nolan es que se vé muy apagada, muy fría. Esto no me parece una reacción injusta, y no estoy tratando de escudar a Nolan de cualquier crítica posible a su arte – más bién, creo que a las personas les puede disgustar el arte, y hay que tomar sus razones en serio, y no desecharlas simplemente por no estar de acuerdo con nuestra propia perspectiva. Pero lo que más me ha sorprendido es, redundantemente, la sorpresa con la que muchas personas se han llevado al ver el trailer de “La Odisea”. Sí, el filme se ve con colores apagados, con actuaciones realistas y no muy estilizadas. En otras palabras, “La Odisea” de Christopher Nolan se ve, exactamente, como un filme de Christopher Nolan. No hay razón para esperar que Nolan dirigiera una adaptación colorida y vivaz, con un tono relajado y “divertido”, de La Odisea. Nolan está haciendo exactamente lo que uno pensaría que Nolan haría dirigiendo su Odisea. Ahora, esto no significa que nos tiene que gustar – es muy válido pensar que el estilo de Nolan va completamente en contra de lo que La Odisea debería ser. No es mi perspectiva – creo que un poema antiguo es profundamente maleable desde un punto de vista de adaptación – pero es una perspectiva válida. Pero lo que no podemos hacer es esperar que Nolan dirigiera una película que no fuese de Christopher Nolan. Personalmente, esto es lo que a mí más me interesa de su “Odisea”. El estilo frío y realista de Christopher Nolan, mezclado con una historia de dioses y de monstruos, de Odiseo enfrentado al cíclope Polifemo, y volviendo a Itaca para reencontrarse con Penélope y Telemaco. Es una contradicción fundamental, y creo que en esa fricción se puede esconder una gran película.
El cine de Wes Anderson, en cambio, es completamente estilizado. Es imposible confundir una película de Wes Anderson con alguna de otro director – son muy identificables. Al principio de su carrera, esto le daba un gran empujón, y significó que lograra calar con un público que no había visto cine similar anteriormente. Hoy en día, sin embargo, pienso que quizás hemos tenido a Anderson por tanto tiempo que nos hemos acostumbrado. Anderson ha hecho una gran gama de proyectos en los últimos años, y en mi opinión, esos proyectos han tenido un buen rango de diferencias en los tópicos que tratan y cómo los tratan. “El Despacho Francés” es un filme de antología periodística, “Asteroid City” es una interpretación postmoderna de la tragedia post-COVID, “El Esquema Fenicio” es un serial de aventura de los años 1950, reinterpretado a través de la historia familiar del mismo Wes Anderson. Para mí, cada uno de estos relatos se diferencian mucho. Pero una reacción muy común en el tiempo moderno, cuando Anderson estrena una de sus películas, es “Ay, otra película más de Wes Anderson”. He visto a varias personas, varios críticos, criticar a Anderson por quedarse dentro de su zona de confort desde la perspectiva del estilo de su cine. Básicamente, es un problema que las películas de Wes Anderson se ven como películas de Wes Anderson. Cuando me pongo a pensar en el nivel de calidad del último estrecho de películas del director, creo que lo estamos dando por sentado. Años en el futuro, quizás las personas se den cuenta de lo especial de este momento que estamos viviendo actualmente.
La pregunta, entonces, es que esperamos de nuestros artistas. Deben tener un estilo que no sea demasiado frío y realista, como Nolan, pero también es un problema que sean demasiado caricaturescas y estilizadas, como Anderson. Es un problema que una película de Nolan parezca una película de Nolan, y una de Anderson, una de Anderson. No estamos satisfechos nunca. No quiero abogar en contra de la crítica – el rol del crítico es importante, y nadie se debe escudar de las críticas. Pero este nivel de críticas tan fundamentales no tienen valor – decir que esta película de Wes Anderson la dirigió Wes Anderson no es una crítica, es simplemente un hecho, y no podemos confundir el uno con el otro. Es importante diferenciar entre críticas genuinas, y críticas en mala fé, que no exploran verdaderamente lo que podría ser criticado de una obra de arte.