¿El último baile?

Cuando se pasa de los treinta, mantenerse en la élite de cualquier deporte se vuelve complicado. Por eso, lo de Novak Djokovic en el tenis, a sus 38 años, no hace sino agrandar su ya enorme leyenda.

Es el rey de Australia. Sus diez títulos lo convierten en el máximo ganador del primer grande del año. Pudieron haber sido más si no lo hubieran deportado en 2022 por su negativa a vacunarse contra el COVID-19.

En enero de 2026, una vez más ha llegado al último partido. Está a las puertas de un nuevo trofeo, pero se topa de frente con un obstáculo infranqueable, dieciséis años menor. Un obstáculo que ya va a ser muy difícil superar.

En enero de 2008 lo vi levantar su primer grande. El Abierto de Australia fue el primer Grand Slam que adornó su vitrina y, como jugaban Federer y Nadal en esa época, pensé que iba a ser el único. Qué equivocado estaba, porque a ese de 2008 le han seguido veintitrés más, lo que lo convierte en el mayor ganador de los cuatro grandes en la historia del tenis.

Y para ser considerado el mejor jugador de tenis de la historia, ha tenido que escalar una montaña muy alta. Ha tenido que competir cabeza a cabeza con los otros dos mejores jugadores de tenis de la historia y con un tercero que no llegó más lejos en su carrera por culpa de las lesiones.

El Big Four, compuesto por Roger Federer, Rafael Nadal, Djokovic y Andy Murray, dominó las pistas durante más de veinte años. Entre ellos se reparten sesenta y nueve Grand Slams: veinticuatro para el serbio, veintidós para el español, veinte para el suizo y tres para el británico. Difícilmente podamos volver a ver algo así.

En la Next Gen son dos los tenistas que se reparten todo: Carlos Alcaraz, actual número uno (y verdugo de Djokovic en la final del Abierto de Australia), y Jannik Sinner, número dos. Entre el español y el italiano se reparten los últimos once grandes. El muro que han levantado Alcaraz y Sinner se ve demasiado complicado de superar. Si ellos no fueran los rivales en las instancias finales de los torneos, seguro que el récord de Nole sería aún más inalcanzable.

Hay que valorar lo que ha hecho Djokovic en el deporte blanco: dos décadas en la élite y seguir jugando a un nivel superlativo son palabras mayores. Nole está al mismo nivel de otros grandes de la actualidad como LeBron James, Cristiano Ronaldo o Messi, cuarentones que aún se mantienen activos y ganando.

Ya no son los mejores. Ya no acaparan todos los titulares, ya no tienen toda la atención. A esa edad avanzada (para el deporte de élite), la velocidad no es la misma, los reflejos ya no responden como antes y todo el cuerpo duele después de un entrenamiento, pero allí se mantienen, aún con hambre de triunfos.

En el caso de Cristiano y Messi, es más que seguro apostar que, después del Mundial de este año en Estados Unidos, Canadá y México, se van a retirar. Ese tiene que ser the last dance del portugués y el argentino. LeBron James debe estar esperando que alguno de sus nietos llegue a la NBA para retirarse.

¿Pero el Djoker? Quizás Nole está viviendo su último baile esta temporada. El retiro le llegó a Federer, a Nadal, a Murray y también le llegará a él. El último miembro del Big Four que sigue activo continúa vendiendo cara su derrota. Si este es realmente el último baile de Novak Djokovic, el serbio está haciendo que sea uno espectacular.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.